#violación

¿Debemos comer carne?

Hay un velo en las cosas que hacemos, algo que no queremos ver, algo que está bajo la alfombra, detrás de la puerta oculta por mil peros y millones de justificaciones, aún así somos conscientes de la verdad.

Recuerdo que cuando era un infante mi madre intentaba hacer que yo comiera una plato de arvejas partidas muy seco que casi no podía engullir, acompañado de un pedazo de hígado de vaca, me decía –es res–, y yo no entendía a qué se refería, como no conocía la palabra me imaginé un dinosaurio y miré ese pedazo duro y frito de hígado, sentí un rechazo automático, eran esos días donde una madre aún se sentaba con un hijo para bien o para mal.

Sin embargo la sociedad haría su trabajo y me decanté por comer cualquier cosa que se me ponía en el plato sin ninguna reflexión. Luego me enteré de que habían persona que no estaban de acuerdo con ese sistema antiguo y que ahora se ha consolidado por los agronegocios y eso fortaleció mi decisión de empezar a cambiar.

De la “granja” a la nevera